Etapa tres

El Camino te va mostrando cuánto puedes dar en cada paso…

Zumaia – Markina: 36 kms


Hoy fue una etapa brutal… 36.5 kilómetros, nueve horas de camino y 1.547 mts de desnivel acumulado. Brutal. ¡Pero no se imaginan lo feliz que fui! 

Salimos cuatro mosqueteros: Carlos, Stefano, Dani y yo. Pronto Carlos nos dejó porque lleva un ritmo fuerte y atrás fuimos nosotros, a veces caminamos juntos, a veces solos. 

El camino fue de grandes subidas y  grandes bajadas, mucho lodo, llovió de vez en cuando, pero las vistas… im-presionantes. Fuimos dejando poco a poco el mar Cantábrico para adentrarnos al mar de montañas. Bosques, fincas de vacas, ponys y caballos grandísimos con campanitas en el cuello y cabras. Otra vez manzanas y moras nos ayudaron en el camino con el hambre.


Pero dura, y más duros nosotros. “Dios los hace y ellos se juntas”, dice el refrán, y así es. Stefano y Dani son muy fuertes (Carlos más) y yo me siento motivada a dar más, a ser fuerte, a exigirme y, por lo menos hoy, sentí que el camino me estaba pidiendo ser fuerte, ser mujer guerrera como dice mi amigo Andrés.

Llegamos sobre las 5 de la tarde a Markina. El hospedaje es un Albergue municipal muy grande, el cuarto es de dos camarotes y una cama, nos tocó juntos con un chico y una chica alemanes. Los baños compartidos afuera con los otros cuartos, centrífuga para que la ropa se seque más rápido y un comedor para compartir con los demás peregrinos. Aquí encontramos más gente, unas treinta personas.

Mis piernas están bien, pero me saqué dos ampollas… una en el dedo gordo izquierdo y otra en el anular derecho; seguí consejos peregrinos, vamos a ver si logro estar mejor mañana.

Pero el cansancio, las ampollas y el dolor no se comparan con la felicidad y satisfacción de haberlo logrado. Mañana serán menos kilómetros y escribiré más. Estoy muerta. Buena noche aquí, buena tarde allá.


Datos interesantes

– En el primer pueblo después de Zumaia, Deba, desayunamos pero Stefano invitó, así que no sé cuánto costó.

– El albergue en Markina fue también de donación: 5 euros.

– Al fin conocí el famoso “menú peregrino”, y fue pasta con carne y tomate, revuelto de champiñones y jamón serrano, botella de vino y arroz con leche de postre. ¡Qué delicia! Comí con Dani como si no hubiera un mañana, jajaja. 

Mañana nos la tomaremos con más calma. 

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4 Comments

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  1. Diego Echeverri Garrido 16 septiembre, 2017 — 5:22 PM

    Hola, Carolina; me alegra mucho que te esté yendo bien, a pesar de ciertas lastimaduras que son “gajes del oficio de CAMINANTE”. No solamente “se hace CAMINO al andar”, también se hacen ampollas, etc., etc. Pero lo mejor es que SE LE HACE MUCHO BIEN AL ALMA

    ¡Abrazo y beso!

  2. Feliz mar de montañas. Felices pasos. Felices amigos de camino. Alegría de verte alegre.

  3. Diego Echeverri Garrido 16 septiembre, 2017 — 5:31 PM

    P.D.
    Olvidé comentar las fotos: el sol peinando las montañas; el ganado echado en fila india; el antiguo muro de piedra y las dos ventanas, una con jaulas y novio.

  4. Wow! Los colores en tus fotos.
    Cuídate esas ampollas.

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